El viernes amanecí nerviosa, ansiosa, como cuando dieron los resultados de quien quedaba en la maestría. Pero para las 11 de la mañana aún no me enviaban los resultados de lo que estuve esperando un mes completo. Total, que estando acá mi paciencia se ha acrecentado de manera sorprendente, así que decidí seguir con mis cosas diarias y más tarde a ver que pasaba. A la 1 de la tarde llegó el resultado, aunque no son noticias del todo buenas por lo menos no son malas noticias. En dos documentos me envían los resultados del proceso: en un está el veredicto y en el otro las condiciones del mismo. En definitiva, la publicación de mi hijo está condicionada a que se realizen 3 hojas de comentarios y sugerencias, casi todas girando alrededor de cierta incongruencia y solidez de los argumentos.
Este mes, además de la redacción de mi primer capítulo de tesis, tendré que hacer lecturas y correcciones para el ensayo. Aun no es garantía que se publique, pero hemos pasado el primer gran filtro y no se desechó. Así que la segunda revisión tiene que resultar favorable porque enviaremos un excelente ensayo corregido y aumentado.
Esto es emocionante, creo que desde que tengo 8 años siempre he soñado con escribir para revistas y, oooobviamente, escribir un libro propio. Este pequeño ensayo sería mi primer hijo, y por ser el primero tiene que traer torta bajo el brazo.
Lo que sigue es sólo trabajarlo, releerlo mil veces, acomodar todo en su lugar, darle buenos cierres, plasmar en él buenos argumentos. Que emoción.
De este hijo no tengo ni miedo, ni enojo...por este hijo si trabajo duro... a este hijo si lo espero con ansias.